Una primera fase de auditoría permite analizar la organización y los diferentes procesos profesionales del distribuidor. Esta fase pone en evidencia los puntos fuertes de la cadena y aquellos donde la mejora es posible. Se trata de una etapa primordial, que asegura una correcta adecuación entre las necesidades actuales y futuras del distribuidor y las soluciones propuestas.
La segunda fase pasa por la formulación detallada de recomendaciones de Cegid, recomendaciones que incluyen:
- la visión sectorial y funcional (¿cuáles son los servicios y los procesos relevantes, cuál es el impacto previsible en la organización, los recursos humanos, financieros, técnicos?)
- la visión tecnológica (cómo se hará un hueco el nuevo paquete de aplicaciones en el conjunto del sistema informático, en cuánto tiempo, con qué vínculos e interfaces?)
Por último, la última etapa consiste en transmitir una evaluación global, en cifras, del proyecto. Gracias a sus años de experiencia en el sector, los equipos de Cegid son capaces de ofrecer un programa integral de gestión para el control completo del proyecto.
Cada etapa del proceso de preventa es objeto de una documentación completa y estructurada: preconizaciones, intervención propuesta con sus beneficios, etapas clave, recursos técnicos y humanos movilizados por Cegid.
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