Antes de la llegada de la Web a los puntos de venta, las centrales recibían los
resultados comerciales al día siguiente, y los riesgos de fallo de las transmisiones
nocturnas imponían un seguimiento diario y muchas operaciones manuales. El
desarrollo de la informática en la tienda representaba a su vez una tarea fastidiosa y
costosa a la vez. Ahora, la confluencia de una conexión Internet permanente y unos
softwares de clientes evolucionados hace que la información se pueda compartir
en tiempo real por toda la red. La gestión se realiza en línea, tanto de forma local
como a distancia, ya se trate de conocer el nivel de las ventas, las existencias o de
controlar las operaciones relacionadas con el fraude. La instalación de una caja
puede realizarse en algunos clics. Se trata de contar con las mejores prácticas, que
permitan aprovechar al máximo estas nuevas tecnologías.
Por Vassili Daronnat, Asesor para el mercado Retail, Cegid.
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